PROTOCOLO DE ACTUACION: URGENCIAS

Francisco Javier Labrador
Pilar de Luis
Francisco José Estupiñá
Mª Teresa Méndez
Paulina Rincón
María Crespo
Rocío Fernández-Velasco
1.- Objetivos:
1. Acoger a la víctima y primeros auxilios si es necesario
2. Ayudarle en la expresión emocional
3. Ayudarle a comprender mejor su problema
4. Valorar el riesgo potencial de peligrosidad en el que vive la víctima y el resto de
familiares.
5. Incrementar su protección, elaborando un plan de seguridad individualizado
6. Abordar las habilidades de afrontamiento más urgentes
2.- Propuesta de actuación:
La propuesta de actuación implica una sola sesión. La duración será variable en función de
la situación y características de la víctima. No obstante se propone la siguiente
planificación.
TABLA.1. Resumen programa de atención en urgencias con víctimas de violencia doméstica
FASES OBJETIVOS DURACIÓN
Acogida a la victima Crear un ambiente de seguridad y confianza para la víctima 5 minutos

Expresión Emocional
Facilitar a la víctima la expresión de sus emociones y opiniones
(escucharla)
15 minutos.
Comprensión de su problema
Ayudarla a entender su problema de maltrato y cuestionar
pensamientos de culpa, indefensión o desesperación
20 minutos
Valoración de la peligrosidad.
Evaluar el nivel de riesgo de que se produzca una nueva agresión y adoptar medidas de protección.
20 minutos.
Diseño de un plan de seguridad individualizado.
Incrementar la seguridad de la víctima y de sus familiares
30 minutos
Abordar las habilidades de afrontamiento urgentes.
Informar de las posibilidades de acción, facilitar la toma de
decisiones; abordar las habilidades de afrontamiento más urgentes
40 minutos.
Aunque cada entrevista debe adaptarse a la persona y las condiciones en las que llega,
se pueden no obstante formular algunas indicaciones generales sobre el modo de procede en esta primera entrevista de urgencia. (Ver tabla 2)
Tabla 2.- Consideraciones generales para la sesión de urgencia.

CONDICIONES GENERALES DE LA SESIÓN DE URGENCIA
El psicólogo/a debe pedir permiso a la propia víctima para iniciar la entrevista.
Resaltar la confidencialidad de la sesión.
Explicar la necesidad de obtener información para poder ayudarla y cómo se hará esto
Crear un clima de seguridad, apoyo y confianza
Para crear este clima es necesaria una actitud de empatía (ponerse en el lugar de la víctima e intentar pensar y sentir de la misma forma que ésta).
Su comportamiento debe seguir las normas de una escucha activa (Mostar una actitud de interés, de curiosidad por lo que dice, haciendo señas o demostraciones de que se comprende. No sugerir ni confrontar nunca con la víctima).
Debe proporcionarse un clima en el que la víctima exprese sentimientos, pensamientos y sensaciones sin miedo a la crítica..
No debe juzgarse a la víctima, ni poner en duda inicialmente su veracidad. Toda la información aportada por la víctima puede ser relevante.
No imponer un ritmo estricto a la entrevista, esperar a que la víctima se aclare y ordene la
información que se la da.
Ser flexible y paciente y adecuarse al ritmo del entrevistado, parar a descansar, calmarse o realizar otra actividad.
Ser hábil en el manejo del silencio, permitiendo que la víctima se exprese a su ritmo, intentando hablar lo menos posible.
Si la víctima se queda bloqueada, puede hacerse alguna pregunta o repetir alguna de las ideas previas para animar a que continúe.
No es recomendable utilizar frases hechas o hablar de otros temas para llenar los momentos de silencio.
Si tiene dificultades especiales para hablar sobre un tema puede ofrecérsele la posibilidad de escribir.
Debe facilitarse la expresión de emociones sin permitir el descontrol.
Puede permitirse la manifestación de llanto, conductas de ira, agresividad verbal y gritos, siempre y cuando se reoriente a la calma
Se debe infundir sosiego y serenidad, hablar en tono tranquilo y adoptando una postura de autoridad no hostil,
Hay que ayudar a que recuerde momentos difíciles y cómo afrontó los mismos,
Animar a una búsqueda de mayor información, y en especial de recursos positivos a su alrededor
Dar importancia a la expresión no verbal: postura orientada a la victima, mantener contacto ocular, mantener atención y mostrarlo con gestos, no regir el contacto físico, pero ser prudentes al respecto.
3.- Partes en el desarrollo de la sesión de urgencia
3.1.- ACOGIDA A LA VÍCTIMA:
Cuando una mujer llega a una atención de urgencia busca ayuda en un momento difícil. Lo
prioritario será proporcionarle ayuda.
El objetivo fundamental, en el primer momento, es que la víctima se sienta en un ambiente
“seguro” y “confiable”, y que constate que tiene un/a interlocutor/a centrado en ayudarla y
desde luego atendiendo a sus demandas. Es necesario crear este clima de acogida para que la víctima pueda encontrar al menos un momento y un lugar de seguridad.
3.2.- EXPRESIÓN EMOCIONAL
Ahora el objetivo es facilitar la expresión emocional de la víctima. A veces no ha podido contar a nadie su situación y simplemente necesita contarlo, exponer su realidad. Es de esperar que su exposición no sea precisa, ni coherente, pero es importante contarlo. El psicólogo ha de mostrar un comportamiento basado en la escucha activa, en la confidencialidad y en el interés por entender su situación, sin emitir juicios o valorar la conducta de la víctima. El comportamiento de la víctima suele denotar miedo, vergüenza, sentimientos de culpa o de desesperación, pero sería un error tratar de aportar soluciones inmediatas. Es muy importante que la persona pueda “reprocesar” su memoria de la situación, precisar poco a poco sus pensamientos al respecto.
No hay “recetas” precisas para esta intervención dada la variedad de situaciones y

comportamientos de las víctimas en estos primeros momentos. Lo más importante es apoyar y dar seguridad a la victima, mostrar que se está con ella y facilitar su expresión. Labrador y cols.
(2004) proponen las siguientes indicaciones sobre lo que conviene hacer y no hacer en estos
primeros momentos (ver tablas 3 y 4).
Tabla 3.- Cosas que deben hacerse en la acogida a la víctima de violencia doméstica (Labrador y cols.
2004)
¿QUÉ SE DEBE HACER EN LA ACOGIDA?
1. Creer lo que la persona relata.
2. Animar a la víctima a hablar sobre la situación de maltrato, sin embargo, no presionar.
3. Respetar la necesidad de la víctima de confidencialidad.
4. No juzgar, sólo escuchar.
5. Transmitir que las reacciones que tiene son normales, que tiene derecho a sentirse como se siente. Son
reacciones normales ante situaciones anormales.
6. Hacer saber a la víctima que no está sola y que otras personas están pasando por situaciones similares a la suya.
7. Transmitir el mensaje de que lo ocurrido no es culpa suya, no es responsable del maltrato. La violencia nunca
se justifica. Un interés excesivo y recurrente en aspectos relacionados con lo que podría haber hecho y no hizo para evitar la agresión podría desencadenar la aparición sentimientos de culpa e incomprensión.
8. Indicar que no debe pretender cambiar el comportamiento del agresor. Las disculpas y promesas no van a
mitigar o hacer desaparecer la violencia.
9. Dejar el tiempo que necesite la víctima para tomar sus propias decisiones. No retirar el apoyo por la demora en la toma de decisiones, ya que puede no estar preparada para hacer cambios fundamentales en su vida.
10. Proporcionar a la víctima una lista con los recursos más importantes de la comunidad, que apoyan y trabajan
con víctimas de violencia doméstica.
Tabla 4. Cosas que no deben hacerse en la acogida a la víctima de violencia doméstica (Labrador y cols.
2004)
¿QUÉ NO SE DEBE HACER EN LA ACOGIDA?
1. No decir nunca a la víctima lo que debe hacer, o cuándo debe abandonar o no la vinculación con el agresor.
2. Nunca tomar decisiones sin el consentimiento y autorización previos de la víctima. Respetar las decisiones que
tome la víctima, sin embargo, es esencial a su vez no caer en el error de reforzar la conducta de regreso a la
situación de peligro.
3. Nunca debe ofrecerse a la víctima una falsa seguridad. Es importante no minimizar el problema o impacto del mismo.
4. No llevar a cabo intervenciones prematuras. La precipitación al llevar a cabo medidas de urgencia puede provocar rechazo en la víctima y un abandono de la iniciativa de pedir ayuda.
5. No deben realizarse conductas de venganza, en nombre de la víctima. Aunque resulte impactante lo ocurrido y
suscite sentimientos negativos, las consecuencias al comportamiento del agresor serán dictadas por la justicia.
6. No adoptar una actitud sobreprotectora, es decir, evitar acompañarle en la realización de los trámites de forma
continuada ya que dificulta el proceso de adaptación.
7. No debe mostrarse una actitud de excesivo interés por los detalles de la agresión que la víctima no quiera comentar en ese momento. Es importante no realizar preguntas inapropiadas o irrelevantes, pero tampoco debe tratarse lo ocurrido como un secreto o un tema “tabú”.
8. No debe utilizarse nunca de forma inapropiada el humor, ni hacer uso de auto revelaciones desafortunadas.
9. No debe utilizarse el consuelo o los consejos de forma inadecuada con el objetivo de tranquilizar a la víctima.
10. No abrumar a la víctima con excesiva información.
3.3.- AYUDAR A COMPRENDER MEJOR SU PROBLEMA:
Ahora es el momento de volver sobre algunos aspectos de su problema y tratar de darle
una visión más realista y adaptativa. Puede ser un momento para abordar con más detalle alguna de las informaciones de la fase anterior que permita esclarecer mejor su situación
Es importante, manteniendo el clima de confianza, hacerle ver que la violencia no está
justificada en ningún momento. Que la victima no tiene la culpa de ésta, ni debe aceptarla como principio. Que la vergüenza que se puede sentir por ser una víctima, no tiene ningún sentido, incluso puede ser perjudicial si empuja a ocultar la realidad.
También es importante explicar por qué es posible que tenga muy disminuida su
autoestima, que piense que no hay solución para su situación o que ella es incapaz o inútil para conseguirlo. Cómo el comportamiento del agresor suele tratar de conseguir este efecto en la víctima para controlarla mejor.
Puede ser el momento de explicarle el por qué de algunos de sus pensamientos o
vivencias. Por ejemplo la sensación de nerviosismo constante, de cansancio o las dificultades
para dormir. En otros casos la aparición de reexperimentaciones, los sentimientos de depresión o el recurso al alcohol.
Tabla 5.- Contenidos a indagar e información a facilitar.
CONTENIDOS QUE DEBEN INDAGARSE E INFORMACIÓN A FACILITAR
Aclarar la información no precisa sobre aspectos fundamentales
Indagar sobre posibles de malos tratos a otros miembros de la familia.
Abordar el riesgo de suicidio con preguntas precisas al respecto.
Suministrarse información sobre posibles consecuencias del maltrato.
Hacer hincapié en las reacciones psicológicas producto de su problema, insistiendo en
que son “reacciones” normales a una situación “anormal”
Señalar la posibilidad de afrontar con garantías las posibles consecuencias negativas a
corto o largo plazo.
También se ha de suministrar información acerca de su situación legal y social , así
como las consecuencias e implicaciones para otras áreas de su vida.
A modo indicativo también pueden recogerse la consideraciones que hacen Labrador y
cols (2004) con respecto a algunas situaciones específicas que pueden aparecer en esta sesión de
urgencia y cómo manejarlas. En general debe tenerse una actitud abierta, flexible y
comprensiva hacia la diversidad de reacciones de las víctimas, a la vez que debe estar claro el objetivo a logar: aliviar el sufrimiento, facilitar el entender el problema, identificar los puntos de actuación y ayudar a crear expectativas positivas sobre la posibilidad de afrontar el problema.
.
3.3.1. Comportamiento ante personas deprimidas
En este caso la clave es escuchar y mostrar una actitud empática permitiendo al
entrevistado la expresión emocional. Hay que evitar dar consejos que impliquen la realización
de actividades para las que puede haber perdido la capacidad temporalmente. Hay que orientar, sin embargo, a emprender actividades de escaso esfuerzo y que proporcionen un refuerzo a corto plazo, que fomente a su vez la autoestima. Evitar sobreproteger o mostrar reproche por una ausencia de iniciativa. Es aconsejable que no tome decisiones importantes en ese momento.
Es frecuente que haya manifestaciones de llanto en estos casos, que nunca deben
interrumpirse de forma prematura, sino que deben favorecerse si existe un alto control
emocional previo o intentar no reforzarlo si tiene una explicación operante. Es eficaz establecer un periodo de silencio prudente y continuar hablando.
3.3.2. Comportamiento ante la amenaza de suicidio
Ante la amenaza suicida, el entrevistador debe mostrarse directivo y tratar de valorar el
riesgo real de suicidio, a través de la detección de desesperanza, ausencia de motivos para vivir, un plan estructurado sobre cómo llevarlo a cabo, problemas en el control de impulsos,
antecedentes de otros intentos, etc. Si se valora como riesgo real, es esencial comunicar a la
familia o grupo primario de apoyo el problema y buscar un soporte asistencial que permita
compartir la responsabilidad de la amenaza.
3.3.3. Comportamiento ante personas ansiosas
Ante un exceso de activación en el contexto de la entrevista por parte del entrevistado es
fundamental mantener la calma y no atosigar. Puede darse un contacto físico en este momento,
haciendo sentir a la persona apoyo, escucha y aceptación. Hay que permitir que cuente su relato, ayudándole a traducir sus síntomas en términos de conducta e identificar los factores modificables de la situación estresante. Reforzar lo que hace bien y no reforzar la evitación, permitiendo que el autocontrol en la entrevista se extrapole a la situación estresante.
3.3.4. Comportamiento ante personas agresivas
El comportamiento agresivo de la mujer maltratada puede estar dirigido tanto a sí
mismo como hacia el entrevistador, de modo que éste debe mantener la calma, no elevar el tono de voz y permanecer en silencio esperando a que la persona se calme. No es recomendable mostrarse asustado o intranquilo, cuando la víctima se ha calmado deben establecerse los límites de la interacción. Puede separarse la queja del modo en que se hace y atender de la forma más asertiva y amable posible, no dejarse arrastrar por la agresividad.
3.3.5. Comportamiento ante el bloqueo o miedo
Si a lo largo de la entrevista de acogida la víctima parece que se va a desbordar, lo que
es frecuente, es eficaz cambiar de tema y evitar que esto ocurra. Es útil en este momento utilizar la distracción para romper la focalización. Por ello, la observación y anticipación de reacciones
por parte del entrevistador son necesarias, lo que implica una atención exclusiva a la realización de esta actividad.
3.3.6. Comportamiento ante la posibilidad de que la víctima acuda acompañada del
agresor
Cuando el agresor es el cónyuge o la pareja puede acompañar a la víctima si anticipa el
riesgo, con el objetivo de controlarla. Suele mostrase excesivamente solícito y preocupado o por el contrario, despectivo, irónico y despreocupado. En cualquier caso, lo recomendable es invitarle a salir de la sala y evitar que tenga acceso a cualquier tipo de información
proporcionada por la víctima.
3.4.- VALORAR EL RIESGO POTENCIAL DE PELIGROSIDAD EN EL QUE VIVE
LA VÍCTIMA Y EL RESTO DE FAMILIARES:

Si la situación de las mujeres víctimas de violencia doméstica en muchos casos es de
peligro vital. Las estadísticas nos señalan la frecuencia con que se producen las agresiones y las muertes debidas a este tipo de violencia. La propia situación de acudir en demanda de ayuda en algunos casos incrementa la probabilidad de que se produzcan estas agresiones. En otros se acude a urgencia en una situación dramática en la que se prevé de forma relativamente inmediata consecuencias funesta. Es determinante, pues, en todos los casos, establecer hasta qué punto corre peligro la víctima y también sus familiares (hijos en especial).
El objetivo de esta parte es establecer el índice de peligrosidad de la situación en que se
encuentra la mujer con un doble propósito:
a) Establecer un plan personal para garantizar su seguridad
b) Informar al Juzgado competente a fin de adopte alguna medida judicial de
protección o de alejamiento del agresor
Dado que en este momento sólo se tiene la información que aporta la víctima, la
valoración de la peligrosidad ha de hacerse a partir de la presencia o ausencia de “factores de riesgo”, del análisis de los antecedentes que han caracterizado la relación de pareja y de la percepción que la víctima tenga respecto del agresor.
TABLA 6. Resumen de la fase de valoración de la peligrosidad
OBJETIVOS CONTENIDOS
Valorar el nivel de riesgo de una nueva agresión.
Identificación de los factores de riesgo.
Análisis de los antecedentes de la relación.
Percepción de peligrosidad de la víctima.
Facilitar la información a los órganos judiciales.
Emisión de informe al Juzgado con los resultados del estudio
efectuado.
Establecer la conveniencia de medidas que
incrementen su seguridad.
Solicitud de medidas cautelares (orden de alejamiento, prisión
provisional).
Ingreso en casa de acogida.
3.4.1.- Identificación de factores de riesgo
Se consideran como factores de riesgo a distintos antecedentes que se repiten antes de
las agresiones, en especial a aquellos antecedentes que se asocian a los casos de homicidio.
Entre ellos son de señalar: un escalada creciente en la violencia doméstica junto con el
aislamiento progresivo de la mujer maltratada, posesividad obsesiva o celos patológicos de
parte del maltratador; momento de la separación o divorcio; amenazas de cometer suicidio,
homicidio de la pareja o ambos; depresión del maltratador, consumo de alcohol u otras drogas por el agresor, aislamiento del agresor y su grado de dependencia de la mujer maltratada; historia previa de comportamiento violento de parte del maltratador; historia de uso de armas o disponibilidad, accesibilidad o deseo de usarlas, intervención institucional previa (en especial de la policía), órdenes de protección o restricción contra el maltratador.
Campbell (1995) resume los factores clave de riesgo que han sido identificados por la
mayoría de expertos en la materia, y que incluirían:
Posesión de armas o accesibilidad a las mismas.
Uso de armas en episodios anteriores de maltrato.
Amenazas con armas.
Heridas graves en episodios previos de maltrato.
Amenazas de suicidio.
Abuso de drogas o alcohol.
Sexo forzado con la pareja (femenina).
Comportamiento obsesivo, celos patológicos y/o extrema dominancia.
Se han utilizado habitualmente cuestionarios para identificar el nivel de peligrosidad de
la víctima., Es verdad que estos instrumentos son más útiles como medios de identificar el
peligro futuro, que para poder predecir resultados mortales. La mayoría de estos cuestionarios
son listas de comprobación de la presencia de los factores antes resaltados que se responden si/no por parte de las víctimas. Habitualmente también estos cuestionarios son reducidos por lo que no se pregunta sobre varios de los aspectos que tienen relación, aunque quizá no tan directa, como si el maltratador tiene posibilidad de acceder físicamente a la víctima, si conoce su paradero o su forma de vida actual, o si el maltratador está deprimido.
Por otro lado estos cuestionarios recogen como factores de riesgo conductas o
situaciones características de muchas relaciones domésticas violentas, la mayoría de las cuales
no acaba en resultado de muerte. Por eso no queda claro hasta qué punto realmente son
predictivos y en consecuencia es difícil poder establecer un instrumento estandarizado preciso y fiable y válido con este objetivo.
En esta situación de urgencia, para valorar la peligrosidad, suele ser más útil una
entrevista que permita al psicólogo por un lado desarrollar un ambiente de empatía y
confidencialidad que anime a la víctima a revelar detalles significativos de su relación con el
maltratador, por otro adaptarse de forma más individualizada las condiciones en que viene la víctima. Es evidente que el punto de llegada no es una puntuación en un cuestionario sino
disponer de evidencia suficiente sobre el grado de peligrosidad de su situación.
En este sentido parece muy adecuada la pauta de entrevista desarrollada por De Luis
(2000), para valorar el riesgo futuro de agresiones, con el doble objetivo de:

a) poder informar al abogado de la víctima o al juzgado directamente
para que pongan en marcha las medidas de protección adecuadas
para la víctima
b) identificar cuales son las estrategias de afrontamiento más adecuadas
y establecer actuaciones para reducir el riesgo futuro de agresión más
urgentes
Se incluye a continuación la pauta de entrevista para evaluar la peligrosidad de De Luis
(2000).
3.4.2.- Entrevista de valoración de peligrosidad (de luis, 2000)
Si bien en la primera entrevista a una víctima de violencia doméstica se sugiere llevar a
cabo tanto la entrevista general como la de valoración de peligrosidad, como si fuese sólo una pauta de entrevista, son entidades separadas que pueden llevarse a cabo en dos momentos diferentes. A continuación se presenta la entrevista para valorar la peligrosidad señalando aquellas preguntas que pueden ser omitidas () si se ha aplicado previamente la Pauta de Entrevista para Víctimas de Violencia Doméstica.
PAUTA DE ENTREVISTA PARA VALORACIÓN DE PELIGROSIDAD
1. ¿Vive con el agresor? ()
2. ¿El agresor conoce donde vive, trabaja, sus horarios, rutinas, etc.? ()
3. ¿Ha denunciado alguna vez al agresor? ¿Cómo ha reaccionado él? ()
4. ¿Alguna vez ha tenido usted que abandonar su casa? ¿Cómo ha reaccionado él? ()
5. ¿Ha recibido asistencia médica por lesiones provocadas por el maltrato? ¿De qué tipo o
gravedad? ¿Cuántas veces? ()
6. ¿Alguna vez usted ha devuelto la agresión? ¿Cómo ha reaccionado él?
7. ¿Ha habido en su familia de origen experiencias de maltrato? ()
8. ¿Tienen hijos?
9. ¿Depende económicamente de él? ¿Tienen cuentas corrientes en común, préstamos,
hipotecas?
10. ¿Depende de él por motivos de trabajo? ¿Esta vinculada a él a nivel laboral?
11. ¿Siente que depende de él emocionalmente? ¿No es capaz de realizar actividades o
relacionarse con personas sin la aceptación de su pareja?
12. ¿Tienen amigos en común?
13. ¿Cuenta con personas que le apoyen o a las que pueda acudir?
14. ¿Cuenta con algún recurso económico propio o ayuda económica de algún familiar?
15. ¿Tiene posibilidad de conseguir un trabajo?
16. ¿Conoce o dispone de alguna ayuda social?
17. ¿Hay algún sitio donde pueda acudir en caso de emergencia? ¿El agresor podría localizarla
allí?
18. Descríbame el maltrato que ha sufrido. ()
19. Desde cuándo recibe usted malos tratos por parte de su pareja? ()
20. ¿Podría describir detalladamente la última vez que esto sucedió? ()
21. ¿Cuándo y cómo sucedió por primera vez? ¿Cómo finalizó? ()
22. ¿Cuál ha sido el incidente más grave? ¿Qué lo motivó? ¿Cómo finalizó? ()
23. ¿Con qué frecuencia se da el maltrato? ¿Cuántas veces en el último año? ¿Y en el último
mes? ()
24. ¿Tiene usted libertad para actuar independientemente? ¿El agresor le controla sus
actividades? (le impide ver a sus amistades o familiares, manifiesta celos, le acusa de ser
infiel, controla su dinero, le ha seguido, ha escuchado sus conversaciones telefónicas o
violado su privacidad en otro sentido).
25. ¿Su pareja habitualmente se muestra violento con otras personas? ¿Ha agredido a otras
personas?
26. ¿Pierde habitualmente el control?
27. ¿Se muestra celoso?
28. ¿Toma algún tipo de drogas o alcohol?.
29. ¿Tiene algún trastorno mental?
30. ¿Ha habido en la familia de origen de él algún tipo de maltrato?
31. ¿Cómo de peligroso diría usted que es su compañero?
32. ¿De qué le cree usted capaz?
33. ¿El agresor la ha amenazado de muerte?, ¿Ha intentado hacerlo en alguna ocasión? ¿Cree que es capaz de hacerlo?
34. ¿Le ha agredido en alguna ocasión en presencia de sus hijos? ()
35. ¿Le ha amenazado con agredir a sus hijos o a otros miembros de la familia? ()
36. ¿Se comporta de forma violenta con sus hijos u otros miembros de la familia? ()
37. ¿Sabe si tiene o suele llevar algún arma?

3.5.- DISEÑO DE UN PLAN DE SEGURIDAD INDIVIDUALIZADO
El objetivo en esta fase es facilitar la toma de decisiones de la víctima sobre las medidas
más urgentes de afrontamiento en su situación. Es muy importante que sea la víctima quien tome sus decisiones en todo momento. Para ayudar a esta toma de decisiones ha de informársele y ayudarle en la consideración de las alternativas y sus posibles repercusiones.
3.5.1. Abordar la conveniencia o no de presentar una denuncia.
Lo primero es analizar la motivación de la víctima para denunciar al agresor. También los
motivos para no denunciar, como sentimientos de vergüenza o culpa, miedo a nuevas
agresiones, miedo a no ser creída o respectada en el entorno legal, etc. Labrador y cols (2004)
señalan, entre los factores para no denunciar o retirar la denuncia, una vez iniciado el
procedimiento judicial:
Miedo a la respuesta del agresor al comunicarle que ha sido denunciado: mayor
acoso, nuevas agresiones, amenazas de quitarle a los hijos, de no contribuir
económicamente, etc.
Sentimientos de culpa: achacarse la responsabilidad del episodio de maltrato.
Sentimientos de vergüenza: Por tener que hacer público ante familiares y extraños su
situación de pareja.
Miedo a la respuesta del entorno: A no ser creída, al procedimiento judicial, a que se
la acuse de enferma mental. A tener que enfrentarse sola a la nueva situación (demandas
económicas, trabajo, cambio de residencia, cuidado de niños…).
Vinculación emocional con el agresor: El agresor en realidad tiene un ”buen fondo”,
peo cuando bebe, o esta irritado, o las cosas le salen mal… se vuelve violento. Seguro
que va a cambiar y todo será otra vez “normal”.
Dependencia del agresor: económica, personal, social…
Situación psicológica de la víctima: En muchas ocasiones la situación de deterioro
psicológico les incapacita para tomar una decisión, y la falta de motivación y esperanza
en el futuro les paraliza para solicitar ayuda.
En el pasado se han dado situaciones de irresponsabilidad y/o negligencia por
parte de instituciones o familiares: Sentencias o medidas de protección inadecuadas,
solicitud de silencio o paciencia por parte de familiares, etc.
3.5.2.- Proporcionar información sobre las posibles opciones:
A. Si decide no denunciar o retirar la denuncia:

a) Se respetará su voluntad y no se la forzará, pero se tratará de explicar el por qué de
esta decisión
b) Se explicitará la situación de abuso a que está sometida
c) Se señalará la importancia de cuidar su seguridad y la de sus hijos
d) Se la informará de las diferentes opciones y recursos a su alcance (servicios de
asesoramiento jurídico, servicios de atención psicológica, servicios sociales, servicios de
emergencia 24 horas, casas de acogida, etc.) (Facilitar un folleto informativo con los
recursos).
e) Si su situación es de alto riesgo se le informará de la obligación del psicólogo de
poner en conocimiento de la Fiscalía de Violencia Doméstica su situación, o del Magistrado
Juez que entienda del asunto.
f) Se le informará de los recursos disponibles (ayudas a la familia, programas de
mujeres maltratadas, servicios de salud mental, etc.).
B. Si decide denunciar los hechos:
a) Se le informará de dónde y cómo poner una denuncia por violencia doméstica
b) Si se considera que hay riesgo de nuevas agresiones por la denuncia, ha de facilitársele un lugar seguro a donde trasladarse (sola o con sus hijos) antes de poner la denuncia (vivienda de algún familiar o amigo, tramitación del ingreso en una casa de acogida, etc.).
c) Se le informará de los recursos disponibles (ayudas a la familia, programas de mujeres
maltratadas, servicios de salud mental, etc.).
d) Se le informará de sus derechos como víctima y de las particularidades del trámite
judicial
e) Se le facilitará la asistencia del letrado de turno de oficio del C. Abogados
correspondiente.
C.- Si la víctima ya ha presentado denuncia:
a) Se debe saber en qué Juzgado de Instrucción se tramita el expediente por si es
necesario solicitar medidas de protección
b) Se le informará de sus derechos como víctima y de las particularidades del trámite
judicial
c) Se le facilitará la asistencia del letrado de turno de oficio del C. Abogados
correspondiente.

3.5.3.- Elaboración de un plan de seguridad individualizado
Es necesario sensibilizar tanto a la mujer como a su entorno sobre la seguridad de la
víctima y sus hijos. Se hace imprescindible identificar los factores de riesgo del entorno en el que actúa diariamente la víctima, con el objetivo de que ella misma asuma también las medidas de seguridad más adecuadas a su situación.
El objetivo de esta fase del programa de acción inmediata con víctimas de violencia
doméstica, es que la propia víctima sea capaz de incrementar la seguridad en su entorno,
diseñando una estructura individualizada para su protección.
Los puntos fundamentales son:
a) Identificación de los factores de riesgo de la víctima y su entorno
b) Hacer el entorno habitual más seguro.
c) Establecer Diseñar medidas de seguridad individualizadas que incrementen su
seguridad.
MEDIDAS CLAVES DE SEGURIDAD
Romper la convivencia con el maltratador.
Disponer de un plan de escape
Conseguir una orden de Alejamiento u otra medida cautelar.
Conseguir apoyo familiar o social.
Ya se ha considerado en un paso anterior la identificación de factores de riesgo. A partir de
estos datos para la elaboración del plan de seguridad.
CONSIDERACIONES A LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE SEGURIDAD
1.- La víctima debe haber aprendido (memorizado) e incluso de forma “automatizada”, las
acciones a emprender en cualquier situación ,
2.- Preparar la actuación ante la inminencia de una agresión
2.1.- Si es posible el alejamiento de la víctima: disponer de plan de escape
pormenorizado
2.2.- Si no ha sido posible el alejamiento: disponer de plan de actuación ante una
agresión
3.- Establecer la actuación tras un agresión
4.- Posibilidad de solicitar orden de protección
5.- Mantener la preocupación por la seguridad en todo momento, dentro y fuera de casa
6.- Elaboración del plan de seguridad personal
Por lo que se refiere a hacer el entorno habitual más seguro, un punto determinante es si el
entorno, en adelante, va a contar o no con la presencia del maltratador.
Entorno sin maltratador: Separarse del maltratado es una de las posibles decisiones de
la víctima. Conseguir esta separación de forma adecuada es sin duda una de las medidas más eficaces para hacer el entorno habitual más seguro.
El primer objetivo debe ser conseguir que sea el maltratador el que abandone el domicilio
común. Es evidente que rara vez el maltratado se aviene a esto, por lo que para conseguirlo va a ser necesario en muchos casos la intervención del juez. Este período puede ser especialmente peligroso.
Una alternativa, que puede ser más o menos provisional, es el traslado de la víctima a un lugar seguro, donde no pueda ser localizada y/o alcanzada por el maltratador (domicilio de familiares o amigos, casa de acogida…). Pero esta alternativa, aún en los casos en los que puede llevarse a cabo, que no son todos, requiere actuaciones que exigen un cierto período de tiempo. Durante este período es necesario es necesario que la víctima incremente la vigilancia y este preparada para actuar adecuada y rápidamente ante la inminencia de una nueva agresión.
PLAN DE SEGURIDAD PARA LOS HIJOS
Enséñales a no meterse en medio de una pelea.
Enséñales a permanecer fuera de la cocina.
Enséñales a ponerse a salvo.
Explícales cómo y a quién pueden llamar si necesitan ayuda (llamar al 112, dar su
dirección y número de teléfono, etc.).
Dale al director/a de la escuela o guardería una copia de la orden judicial y explícales que
no pueden dejar ir a sus hijos con persona alguna sin antes contactar contigo. Deja la foto
del agresor en el centro escolar.
Asegúrate que los niños sepan informar si ven al maltratador en la escuela.
Asegúrate que el personal de la escuela sepa que no deben dar tu dirección y teléfono a
ninguna persona.
Instruye a los niños para que no abran la puerta ni den datos si su padre se presenta o llama.
Explícales a los niños que no pueden irse con su padre sin avisarte primero.
Entrega a los niños una tarjeta con los datos de familiares a quienes puedan acudir en caso de urgencia (nombre, dirección, teléfono).
Entorno con maltratador: La situación es evidentemente más complicada, pues lo más
previsible es que vuelvan a producirse nuevas agresiones. Las acciones habrían de centrarse primero en tratar de establecer un entorno más seguro contando con la ayuda de otras personas, en especial vecinos y familiares. Después en detectar claves de peligro inminente, establecer un plan de escape inmediato. Por último, si llega la agresión, preparar estrategias para reducir los efectos de ésta
Ante la inminencia de una agresión, lo primero es tratar de escapar de la situación. Para
facilitar un escape o huída eficaz, tanto de la víctima como de los hijos, es muy importante el disponer de un plan de escape personalizado y específico, de forma que, llegada la situación, sepa que debe hacerse en cada momento. El plan debe se conocido también por los hijos y por la persona o personas de apoyo para esta situación. La víctima ha de estar siempre preparada para poder ejecutar el plan, lo que requiere tener preparadas y a su disposición (p. ej., en una maleta o bolso) las cosas imprescindibles (documentos, dinero, etc.) para garantizar su eficacia.
PLAN DE ESCAPE
Planifica cuándo y a dónde vas a ir. Elige un lugar seguro, a ser posible que no conozca tu
pareja (casa de algún familiar o amigo, casa de acogida, etc.). Elige un momento en que la
situación esté tranquila para no despertar sospechas.
Practica saliendo de la casa en situación de seguridad. Comprueba la idoneidad del
recorrido, puertas y escaleras, etc. Identifica posible obstáculos.
Establece con precisión la ruta de escape y enséñasela a los niños.
Asegura el secreto de los planes para que no los conozca el agresor.
Prepara razones verosímiles para poder abandonar la casa sin levantar sospechas.
Abre una cuenta bancaria secreta para establecer tu propia independencia.
Establece una dirección segura para la correspondencia que no debe conocer el agresor
(cuenta bancaria, comunicaciones del trabajo o amigos…).
Coge dinero, un juego de llaves extra, copias de los documentos más importantes (ver
listado de documentos) y ropa adicional.
Estate preparada para marchar en cualquier momento.
Conserva el número de un centro de asistencia a víctimas para emergencias.
Revisa el plan de seguridad tan a menudo como sea posible.
Solicita consejo legal sobre la violencia doméstica y situación legal de los niños.
Debes tener en cuenta que en ese momento los nervios te pueden jugar una mala pasada, pero que no debes tomar pastillas ni tranquilizantes, porque debes pensar con claridad, por ello es imprescindible que tengas todo previsto y que los niños también sepan cómo tienen que actuar.
COSAS NECESARIAS EN UNA HUÍDA URGENTE
– Documentación: Pasaporte, D.N.I., carné de conducir y papeles del coche.
– Orden del juez.
– Certificado de nacimiento (propio e hijos).
– Documentación de agresiones previas e informes policiales.
– Dinero y tarjetas de crédito.
– Cartilla de banco y número de cuenta.
– Llaves de casa y/o coche.
– Medicamentos.
– Agenda.
– Fotos.
– Historia médica de los miembros de la familia.
– Cartilla de la seguridad social.
– Papeles de matrimonio, separación y/o divorcio.
– Juguetes y ropa para los niños.
– Escrituras de la casa/contrato de arrendamiento.
– Joyas y pequeños objetos vendibles.
Si no ha sido posible el alejamiento antes del inicio de la agresión, también ha de tener
un plan preparado que oriente su actuación en estos momentos. Lo primero es, sin duda, pedir ayuda, a la policía, familiares, amigos, vecinos, etc, Tener el teléfono móvil preprogramado para una llamada de urgencia, gritar con fuerza para llamar la atención de vecinos, etc. Si no se puede evitar la agresión se puede intentar reducir la intensidad o consecuencias de ésta. En esta dirección una medida importante es evitar el acceso a instrumentos que puedan usarse como armas por el agresor (cuchillos, armas, objetos contundentes). Si el agresor tiene ya alguno de estos instrumentos, no perderlos de vista durante la agresión, para intentar controlarlos o reducir sus efectos. En el curso de la agresión es importante intentar defenderse, procurando sobretodo proteger las partes vitales, en especial la cabeza, la cara y el cuello.

MEDIDAS DE SEGURIDAD EN UN ATAQUE VIOLENTO
Siempre que creas estar en peligro, debes marcharte de casa y llevarte a los niños.
Es importante tener siempre una(s) persona(s) de apoyo, un familiar, algún amigo íntimo o vecino que conozca lo que pasa, trata de contactarlos.
Cuando el ataque ha comenzado es importante escapar si se puede
Si el ataque es inevitable debes defenderte o protegerte (proteger cabeza, cuello y cara con las manos y brazos).
Debes pedir ayuda, gritar fuerte y constantemente antes y durante la agresión. No hay nada de que avergonzarse.
No vaciles en llamar al teléfono de emergencia, 112, o los números de la policía ante una
situación de emergencia.
Durante la agresión, si nos has podido escapar de casa, enciérrate en el baño o en una
habitación con cerradura y a ser posible con teléfono.
Mantente alejada de la cocina, el agresor puede encontrar allí todo tipo de armas (desde
cuchillos, navajas, hasta objetos muy contundentes) con las que golpearte.
Si tiene algún arma trata de no perderla de vista para poder anticipar su uso y reducir los
MEDIDAS DE SEGURIDAD ANTES DE UN ATAQUE VIOLENTO
Memoriza los números de teléfono de emergencia, 112 o los números de la policía. Si
tienes un teléfono móvil, programa estos números en una tecla de marcado rápido.
Establece a dónde vas a ir cuando tengas que huir de la casa.
Prepara una maleta con todas las cosas imprescindibles y consérvala en un lugar seguro y accesible para poder marcharte rápidamente.
Habla y ponte de acuerdo con los vecinos. Pregúntales su opinión sobre la violencia y
pídeles que llamen a la policía si escuchan alboroto en tu casa. Acuerda con ellos una señal
para que avisen a la policía.
Inventa un código de palabras con tus hijos, familiares, amigos y vecinos, para las
ocasiones que necesites a la policía.
Enseña a los niños a conseguir ayuda y a protegerse.
Elimina del vestuario cosas que el agresor pueda utilizar para dañar o matar (collares,
cinturones, etc).

efectos
Confía en tu propio juicio. Lo único que necesitas es sobrevivir. Lo importante es
protegerte
Una vez ocurrida la agresión es importante tomar pruebas de ésta, así como identificar
todos los aspectos relevantes de forma que pueda servir para evitar nuevas agresiones. Si ha fallado el plan de escape establecer las modificaciones necesarias en éste para que pueda
evitarse la siguiente agresión.
QUÉ HACER TRAS UNA AGRESIÓN
Registra la situación de violencia vivida, con fecha y detalles.
Si es posible haz fotografías de las lesiones y otros índices de la agresión.
Guarda todas las pruebas de la violencia: Ropa rota o ensangrentada, armas, objetos
destruidos, etc.
Prepara un Plan de Escape para que nunca más se repita un ataque violento.
Si ya tenías plan de escape y no ha funcionado haz las modificaciones necesarias para
asegurar su eficacia en la próxima ocasión.
Considerar la solicitud de una orden de alejamiento u otra medida cautelar a fin de que
no vuelva a darse la posibilidad de una nueva agresión. Una vez que ésta haya sido concedida no bajes la guardia, debes seguir manteniendo la preocupación por tu seguridad y la de los tuyos.
MEDIDAS DE SEGURIDAD TRAS LA ORDEN DE ALEJAMIENTO
Conserva una fotocopia de la orden de alejamiento en todo momento.
Llama a la policía en cualquier momento que se incumpla la orden de alejamiento.
Comunica inmediatamente al Juzgado, que dictó la orden de alejamiento, cualquier
trasgresión de la misma.
En caso de que se hayan establecido visitas, entrega a los niños fuera de la casa y siempre en compañía de otra persona.
Si es necesario, que sea otra persona quien entregue a los niños.
Conserva los mensajes, cartas y contactos diarios. Graba los mensajes en una cinta.
Piensa en diferentes alternativas para estar segura si la policía no responde.
Estar en todo momento y situación (casa, trabajo, calle…) atenta y vigilante,
extremando medidas de seguridad. Las medidas que han de tomarse pueden ser muy variadas.
Por supuesto medidas para garantizar la integridad personal y de los hijos, entre las que se
encuentran la de ocultarse, cambio de rutinas diarias para no ser identificada o impedir el
establecimiento de un patrón de acción, ir acompañada de otra persona, etc. También medidas encaminadas a conservar los propios bienes y aquellas cosas que permitan mantener una supervivencia e independencia real del agresor.
MEDIDAS DE PROTECCION FUERA DE LA CASA
Cambia regularmente la rutina de viaje.
Trata de conseguir transporte con diferentes personas.
Haz la compra y movimientos bancarios en lugares distintos.
Cancela cualquier cuenta bancaria o tarjeta de crédito que tengas en conjunto con el
maltratador. Abre las cuentas en un banco distinto.
Indica en el banco que no figuren los datos de tu domicilio en documentos que puedan ver terceros.
Recibe la correspondencia en casa de alguien de absoluta confianza.
Rechaza todo intento de quedar con él a solas.
Denuncia cualquier amenaza o acoso, cuidando no poner el nuevo domicilio en la denuncia realizada.
Si es necesario, solicita una orden de alejamiento.
Una vez establecidas las medidas a llevar a cabo, la mujer rellenará su propio plan de
seguridad con los nombres y teléfonos de las personas a quienes se dirigirá en situación de
emergencia. Aunque sería conveniente que la víctima dispusiera siempre de una copia escrita del plan de seguridad, en los casos en que aún convive con el agresor puede ser un peligro que caiga en manos de éste, lo que incrementaría el riesgo de agresión. Es importante poder contar con alguna persona de confianza (amigos, familiares, vecinos) para la ejecución de este plan de seguridad. Es importante que conozcan de manera precisa cómo han de llevar a cabo esta colaboración, y también establecer claves que indiquen la necesidad de actuación inmediata y el tipo de ésta.

MEDIDAS DE SEGURIDAD DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN
Cambia la cerradura de la puerta tan pronto como sea posible. Compra cerraduras
adicionales y asegura ventanas u otros accesos a la casa.
Llama a la compañía de teléfonos y pide un cambio de número. Pon un aparato de teléfono
que identifique los números de teléfono que llaman (bloqueador). Usa el contestador
telefónico y revisa las llamadas antes de contestar.
Solicita a la compañía telefónica que no aparezca tu número en la guía de teléfonos.
Idea un plan de seguridad con los hijos para momentos en los que ellos no están en tu
compañía.
Informa al colegio de los niños sobre la situación familiar y especifica las personas
autorizadas para recogerlos.
Informa a vecinos y propietarios que tu pareja ya no convive en casa y que deben llamar a
la policía si le ven cerca.
MEDIDAS DE SEGURIDAD EN EL TRABAJO
Informa a tu superior y/o compañeros de trabajo de la situación de maltrato y solicita su
colaboración.
Solicita un cambio de destino y su confidencialidad. De no ser posible, intentar cambiar el
horario de trabajo.
Vigila las llamadas telefónicas.
Ten preparado un plan para la salida del trabajo. Busca un acompañante para ir en coche, autobús o tren. Utiliza variedad en las rutas para ir a casa si es posible.
Piensa en lo que puede pasar de camino a casa para prevenirlo.
Mantén una copia de la orden judicial de alejamiento en el lugar de trabajo.
Entrega al personal de seguridad y amistades una foto del maltratador.
No acudas sola a desayunar o comer.
Si el maltratador te llama al trabajo, guarda los mensajes.
Guarda cualquier mensaje electrónico del maltratador.

3.6.- HABILIDADES DE AFRONTAMIENTO MÁS URGENTES: CONTROL DE LA
ACTIVACIÓN Y SOLUCIÓN DE PROBLEMAS
3.6.1.- Consideraciones iniciales:
Las víctimas de la violencia doméstica que acuden en busca de ayuda a un servicio de urgenciaslo hacen generalmente cuando ha transcurrido muy poco tiempo desde la situación de crisis que ha motivado su decisión de acudir al servicio o que ha determinado su traslado al mismo por el
personal que haya gestionado dicha crisis. Esto, unido a lo traumático de las situaciones a tratar en entrevista puede favorecer la aparición de reacciones agudas de ansiedad, caracterizadas por síntomas de hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, incremento de la tasa cardiaca, etc.)
pánico o angustia, tensión muscular, opresión o malestar torácico, falta de aliento, miedo a
perder el control, etc.
Estás situaciones generan un malestar significativo y evidente en la víctima al tiempo que
dificultan la movilización de recursos cognitivos y personales que la necesarios para afrontar las demandas actuales del medio (toma de decisiones sobre denuncias, planes de seguridad, etc.)
Por ello el psicólogo debe estar preparado para abordar estas reacciones y neutralizarlas con la mayor rapidez posible.
Un problema asimismo importante es la sensación de indefensión, de verse desbordada por la situación, de creer que no es posible hacer nada por paliar o remediar su situación. Las
actuaciones llevadas a cabo hasta la fecha no han dado el resultado esperado, por eso ha acudido a urgencias, y no vislumbra otras posibilidades de acción. En esta situación es muy importante facilitarle poder ver su situación desde un punto de vista más realista y aplicado. Hacerla ver sus posibilidades de actuación para afrontar con éxito el problema y dotarla de alguna estrategia que le ayude en ese objetivo y le permita superar esta situación de indefensión. Dado que el tiempo es muy limitado la actuación ha de ser rápida a la vez que eficaz. Para lograr estos dos objetivos se señalan dos pautas de actuación, una dirigida a controlar sus niveles de activación y otra a afrontar de forma más efectiva sus problemas.
3.6.2.- Técnicas de desactivación.
1. Condiciones generales:
a. Iniciar una aproximación física a la víctima: buscar el contacto físico, coger de
la mano, abrazar, buscar contacto visual. Actuar despacio, con seguridad y
cierta cautela ante posibles reacciones explosivas o agresivas.
b. Evitar reaccionar con ansiedad. Modelar una respuesta de afrontamiento
seguro y sereno. Mantener y transmitir la calma.
2. Ofrecer información y normalizar: transmitir a la persona que sufre una reacción de
estrés y que se trata de una respuesta normal dada su situación. Explorar las
sensaciones físicas de la persona y aclarar que se deben a un incremento de la
activación físiológica, descartando los temores que pudieran existir. Explicar
brevemente y en líneas generales la respuesta de estrés, sin tecnicismos o términos que
pudieran confundir a la persona, prestando especial importancia a los aspectos
normalizadotes y a centrar la atención de la víctima en nosotros y nuestro discurso.
3. Técnicas rápidas de desactivación: podemos lograr una reducción rápida del estrés
mediante la aplicación de una serie de ejercicios sencillos y rápidos una vez hemos
logrado recuperar minimamente la atención de la persona.
a. Es necesario indicar a la persona que se siente en algún lugar cómodo o que
cese la actividad física, si no lo ha hecho ya.
b. Ejercicios de tensión: se pide a la persona que junte las manos entrelazando
los dedos y que las sitúe entre las rodillas. Se le indica que tense la espalda, los
hombros y los brazos, arqueando la espalda e inclinando la cabeza hacia
delante, manteniendo la tensión unos 3-4 segundos y que después deje
descansar el cuerpo sobre el respaldo del asiento, o con los brazos apoyados
sobre las rodillas. Es conveniente realizar una demostración y realizar el
ejercicio simultáneamente a la víctima.
c. Ejercicios de respiración: Indicamos a la víctima que realice una serie de
inspiraciones profundas, reteniendo el aire tras cada inspiración mientras
cuenta mentalmente de 1 a 3 y que después lo exhale lentamente, dejando que
silbe entre los labios y forzando el vaciado de los pulmones, lo que puede
favorecerse doblándose hacia delante o elevando los hombros. Se indica que
repita este ciclo 4 ó 5 veces seguidas, para después recuperar un ritmo
respiratorio normal durante un minuto o dos y repetir de nuevo. Es conveniente
guiar a la persona con explicaciones breves y modelado, manteniendo el
contacto verbal durante todo el tiempo, empleando un tono de voz suave,
monótono y relajante. El ritmo respiratorio no debe ser superior a 8 ciclos por
minuto.
d. Los dos ejercicios pueden utilizarse aisladamente o combinando el de tensión
(un ensayo) seguido del de respiración (4-5 ensayos), con pausas de 1-2
minutos entre cada repetición de la secuencia tensión- respiración.
e. Los dos ejercicios pueden acompañarse de la imaginación de alguna situación,
acontecimiento o lugar agradable que ayude también a contrarrestar el efecto
de pensamientos negativos.
f. En todo momento debe reforzarse positivamente los avances y los intentos de
la persona por controlarse.
g. Estos ejercicios deben repetirse con moderación para evitar la aparición de
molestias musculares o síntomas de hiperventilación (mareos, etc.). Si la
situación de ansiedad no disminuye o aumenta conviene considerar interrumpir
la entrevista, cambiar de contexto y embarcar a la persona en alguna actividad
sencilla y útil, o simplemente dejarla descansar anunciándole que retomaremos
después la entrevista. No obstante, debemos tener cuidado para no reforzar con
esta actuación actitudes de evitación o escape. En último término se debe
considerar la administración de un sedante a la persona, que deberá supervisar
un profesional cualificado.
3.6.3.- Afrontamiento del problema y Toma de decisiones
Una vez controlada la reacción de estrés es imprescindible reactivar a la persona, conectándola
de nuevo y gradualmente con la realidad de su problema, con las actividades y los hechos que debe afrontar, con especial atención al proceso de toma de decisiones. La mujer maltratada se enfrenta a una situación en la que es imprescindible que adopte soluciones y decida sobre los pasos que va a dar Es normal que en este momento existan dificultades de procesamiento, y/o una tendencia a la influenciabilidad y la precipitación; por ello debemos ser directivos en el proceso, pero manteniendo una actitud neutral, informativa y no valorativa. Debemos ser pacientes, puesto que la indefensión aprendida por las víctimas a lo largo de años de malos tratos favorece un estilo de afrontamiento resignado y pasivo que dificulta el proceso de toma de decisiones y el pensamiento orientado al problema.
1. Conceptualización del problema: debemos dirigir a la persona hacia una definición
precisa, en términos de conductas, de sus principales problemas, buscando separar y
compartimentar problemas aislados y abordables individualmente. Es importante
explicar brevemente la lógica del procedimiento y de la importancia de obtener una
buena definición del problema como paso previo a la solución, resaltando que la
conceptualización debe permitir a la víctima adoptar un papel activo y hacer que el
problema resulte abordable y controlable. Debemos establecer también criterios
objetivos y claros para saber cuando el problema ha quedado resuelto.
2. Generación de soluciones alternativas: a los procedimientos habituales de tormenta
de ideas podemos añadir una fase previa de información o recordatorio breve sobre
alternativas y recursos institucionales de los que la persona podría beneficiarse para ese
problema concreto. Después pasamos a pedirle que genere soluciones, cuantas más
mejor, haciendo hincapié en la actitud no valorativa de las mismas. Conviene no
influenciar este proceso, aunque podemos ofrecer sugerencias para animar a la persona
a producir sus propias alternativas.
3. Valoración de las soluciones posibles: una vez se ha generado un número adecuado
de alternativas (unas 10 ó más) pasamos a compararlas una a una con los criterios de
solución detallados en el primer paso, con el fin de otorgarles una puntuación
numérica. Es importante ayudar a la persona a realizar una puntuación racional y
realista aportando información o forzando la reevaluación y discusión de la solución
propuesta si evidencia errores cognitivos o procesamiento emocional e impulsivo.
4. Planificación de la puesta en práctica de la solución elegida: una vez elegida la
alternativa con mayor puntuación se debe poner en relación con las demás, animando a
buscar combinaciones o ampliaciones de la misma. Tras esto se debe desarrollar un
plan de acción detallado, con pasos sucesivos definidos claramente para su puesta en
práctica. Es importante anticipar los problemas que pudieran aparecer, ofrecer
información en la línea de la solución elegida y saber con detalle qué pueden ofrecer
los recursos institucionales. En muchos casos, la vía de acción pasará por estos
recursos, que canalizarán la solución del problema, limitándose los pasos a dar a
contactar de forma apropiada con el servicio (casas de acogida, acciones judiciales).
Adicionalmente, esta guía ofrece sugerencias de planes de acción que se pueden
incorporar a muchos de los casos posibles: salida de la casa, planes de seguridad, etc.

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Una respuesta a PROTOCOLO DE ACTUACION: URGENCIAS

  1. Alicia Librero dijo:

    Hola, escribo aquí porque no encuentro en ningún lado como poder contactar con Rocio Fernández Velasco.
    Fuí su paciente en una terapia por malos tratos, remitida por los Servicios Sociales.
    Para mi es importante poder hablar con ella.
    Podríais mandarme un teléfono o correo electrónico para poder contactar?

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