PORQUÉ SUELE VERSE MÁS LOS MALOS TRATOS DENTRO DE LA PAREJA

Los malos tratos hacia la mujer en la pareja, y en general, la violencia de género, es un fenómeno que sea ha dado, y continúa dándose, en todas las culturas. Aún así, es un fenómeno que se pretende,  por todos los medios posibles,  que siga siendo invisible, negándose o minimizándose. “Lo que no se nombra, no existe”.

Debemos tener en cuenta que la violencia contra las mujeres, o violencia de género, vulnera los derechos más básicos de cualquier ser humano, tal y como queda recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En nuestro país, el asesinato de Ana Orantes a manos de su ex-marido supuso un antes y un después, la sociedad comenzó a tener conciencia de las consecuencias de  los malos tratos dentro de la pareja.

Ya que es,  sin duda, en la pareja donde se produce o visualiza la desigualdad de una forma más profunda, desigualdad mantenida a través de los siglos. Esta desigualdad es fruto de unas raíces culturales muy arraigadas, que han dado lugar a una estructura social basada en el sexismo, en los distintos roles asignados a cada uno de los sexos. Roles que asignan el papel de poder al sexo masculino y desvalorizan   al sexo femenino.

Históricamente las mujeres han  sido socializadas para la vida doméstica y los varones para la vida pública. De esta forma la cultura femenina y  la masculina no sólo son diferentes, también son desiguales, existiendo una relación de poder y dominio desde lo masculino hacia lo femenino.

La violencia que se ejerce sobre las mujeres, es pues, una expresión de la relación de desigualdad entre hombres y mujeres; basada en la superioridad de un sexo sobre otro. Afecta, por tanto, a toda la organización de la sociedad, debiendo estudiarse y analizarse dentro del contexto social.

El proceso de socialización se produce en dos ámbitos principalmente: en la familia y en la escuela. En este proceso también influyen otros agentes socializadores, instituciones políticas, religiosas, administrativas, laborales, etc.

Desde pequeños los niños aprender a ser agresivos, aprendiendo a luchar, competir, apoderarse, imponer, conquistar, atacar, vencer… las niñas al contrario han sido educadas para ceder, pactar, cooperar, obedecer, cuidar, ser buenas madres… aspectos éstos que no llevan al éxito ni al poder, sino que quedan subordinados a la actividad del varón.

Es por ello que los hombres no sólo han dominado el espacio público, sino también tratan de dominar y controlar el privado. Dando origen al denominado “patriarcado”. Este reparto de papeles hace que la mujer sea considerada, en muchas ocasiones, como propiedad del hombre, del mismo modo que lo serán también los hijos e hijas. Reduciéndose su ámbito a la esfera del hogar.” ¿Quién no ha escuchado esa famosa frase  “le he dado más espacio a mi mujer, le he ampliado la cocina?”

Afortunadamente, cada día, más mujeres se revelan ante esta situación luchando por salir de lo privado para convertirse en ciudadanas de plenos derechos.

LOS MALOS TRATOS QUE  PUEDEN SUFRIR LAS MUJERES PUEDEN  SER DE DISTINTOS TIPOS:

–          FÍSICOS: Desde un empujón intencionado, una bofetada o arrojar objetos, hasta el último extremo que es el asesinato.

El maltrato físico, además de poner en riesgo la salud y la vida de las personas que sufren tal agresión, suele provocar miedo y sentimientos de humillación, que destruyen la autoestima de las personas que lo padecen.

–          PSICOLÓGICOS. Dentro de este tipo entrarían a formar parte los insultos, los desprecios, las humillaciones, tanto en privado como en público, la des valoración, así como la amenaza de una agresión psíquica. Un maltrato psicológico continuado puede llegar a provocar enfermedades, además de destruir la autoestima de las víctimas.

–          SEXUALES. Y por sexuales debemos entender cualquier acto sexual no deseado, desde un “toqueteo” no deseado hasta el último extremo, que es la violación.

Las agresiones sexuales también provocan una gran humillación en la víctima así como alteraciones psicológicas.

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