EL HOMBRE PERDIDO

Mientras las Asociaciones de mujeres no dejan de proliferar para luchar por sus derechos, todos los gobiernos se vuelcan para buscar soluciones a la discriminación a la que las mujeres se han visto sometidas desde hace siglos ¿quién se encarga de darle a los hombres un nuevo rol? ¿quién se encarga de enseñarles vivir en la igualdad?¿quién les ayuda en este mundo perdido donde ahora viven, donde han dejado de ser el rey dela casa? ¿donde el cuento del sapo que se convierte en príncipe ya no cuela?

A estos nuevos hombres les pedimos que compartan las tareas domésticas ya que las mujeres son iguales a ellos y  que el trabajo del hogar, aunque no remunerado, también es trabajo y deben participar en ellas todos los miembros de la familia; que deben implicarse en la educación de sus hijos, en el cuidado de sus ascendientes; que deben aprender a cocinar, a lavar, a planchar… en definitiva, todo un sinfín de cosas que antes les estaba vedada, porque eran cosas de mujeres…

Fueron los cazadores, los proveedores de alimentos a la famila, los paters, el ejemplo a seguir, a respetar, el dueño del mando del televisor, el que no debía moverse para coger un simple vaso de agua, que ya para eso estaban las mujeres. Y ¿ahora? Se encuentran que en la mayoría de los casos sus mujeres ganan más que ellos, tienen más estudios que ellos, que ya no  cuela el rollillo ese de que  “el hombre está para esparcir su semen”, y les abandonan por infieles y “puteros”, porque no están dispuestas a que  las pongan  en riesgo de padecer enfermedades por no tener ellos cerebro;se encuentran  con mujeres que le plantan cara cuando le levantan la voz o intentan levantarle la mano, o que les denuncian si lo hacen, porque sus vidas no dependen de la de ellos como antiguamente.Con mujeres con vida y recursos propios.

Y es normal que estén perdidos, nadie les ha preparado para ésto. Las mujeres llevan años organizándose bajo Asociaciones para luchar por sus derechos, para que se les reconozca que son ciudadanas con plenos derechos, y ellos, en cambio, han continuado recibiendo  una educación totalmente contraria. No va siendo hora de educar a los hombres. La igualdad es tema de los dos géneros, no sólo de uno. La coeducación es necesaria. Pero no sólo por parte de las mujeres, sino también por parte de los hombres, que actúen y se movilicen para enseñar a los demás qué es ser un hombre, que desde luego no pasa por trabajar, irse de cubatas y de “putas” para presumir de lo macho que se es y llegar a casa y pegar cuatro voces a la mujer y a los hijos. Debemos concienciar a estos falsos “machos”, que no lo son que lo único que son es “bárbaros”. De todo lo que se pierden al no compartir la vida de sus hijos, sus risas, sus juegos…

Y esta, más que función de las mujeres es una función de la sociedad entera y más en particular, de los hombres de verdad, de aquellos que tienen claro que hombres y mujeres son ciudadanos con los mismos derechos y libertades; de los medios de comunicación y de todos los agentes socializadores.

Debemos hacer un gran esfuerzo por conseguir educar en igualdad y dejar de pensar que ésto lo deben hacer sólo las mujeres e implicarnos más en ayudar a encontrarse a estos “hombres perdidos”.

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