IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

 

El principio  de igualdad se constituye como uno de los pilares básicos de cualquier Estado Democrático, su planteamiento y alcance imbuye tanto al campo de la Filosofía, Economía, Política y Derecho; de esta forma se configura como un ideal de toda organización social.

Tiene su concreción en la prohibición de la discriminación, tanto por razón de raza, de sexo, de nacionalidad, de origen étnico o procedencia, de edad, de discapacidad, de orientación sexual o cualquier otra condición personal o social.

De esta forma podemos observar que tiene una doble dimensión:

–          Una dimensión positiva: Todos y todas somos iguales

–          Una dimensión negativa: Queda prohibido todo acto de discriminación

“La igualdad entre mujeres y hombres, por mucho que sea una exigencia de la razón humana, no es un hecho, ni siquiera en las sociedades que proclaman ideales democráticos” (Consejo de Europa)

Precisamente la evidencia de los insuficientes resultados conseguidos con la aplicación del Principio de Igualdad de trato, es lo que justifica ampliamente la incorporación de un trato diferenciado que posibilite una verdadera Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres. Esta excepción a la igualdad de trato es la que hace cobrar sentido a la aplicación de Acciones positivas.

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