Igualdad de la mujer

Comenzaré este breve relato hablando de un tema tan espinoso y polémico como es el aborto. Cuando una mujer se encuentra ante la tesitura de abortar o no, tiene que tener la posibilidad de poder tomar sus propias decisiones, porque antes de llegar a eso, son muchas las cosas que en su conjunto acontecen, y sería aconsejable decirles a todas que trabajen para que se liberen de la cadena con la que están atadas socialmente, y mejor sería si le ayudáramos los hombres.

Lo que hay que debatir  y solucionar además del tema del aborto, es lo que subyace bajo éste, junto a la violencia dentro de la familia, los asesinatos a mujeres, los asesinatos y maltrato a las personas “homosexuales”, la prostitución infantil, la trata  de blancas, etc. Esto es, derribar los pilares que sostienen éstos hechos sociales tan graves.

La mujer vive sumergida, inerme, vulnerable, bajo la opresión de una sociedad que históricamente siempre le ha negado la igualdad con el hombre, hasta el punto de tener perdida la personalidad para tomar una decisión sobre su cuerpo y de cómo quisiera que fuera para ella la vida.

El mundo en el que vivimos es puramente masculino. La mujer ha estado siempre subyugada por el hombre desde el principio de los tiempos y lo sigue estando, aunque la mujer moderna es diferente, es más reivindicativa exigiendo la igualdad en un mundo desigual, competitiva a la hora de optar por un puesto de trabajo, demostrando ser igual o más productiva que el hombre, cosa que éste no entiende (o no quiere entender). Además la mujer se responsabiliza del cuidado de los hijos, de su educación. También se prepara, estudia y espera ascensos y se esfuerza por conseguirlos. La vida se convierte para ella en una dura y permanente batalla en la que  lucha sin esperar ninguna recompensa.

También quisiera romper una lanza a favor de la mujer vejada, maltratada y asesinada, pues raro es el día que o tenemos noticias de la muerte de una mujer a manos de su marido o pareja. A estas mujeres, víctimas de la violencia de género, tenemos que animarlas, denuncien los malos tratos que sufren y aguantan en un temeroso silencio, que alcen la voz y reivindiquen sus derechos.

Esto pasa en los países desarrollados (que se tienen por desarrollados), pero en los subdesarrollados, sobre todo en los países africanos, la mujer tienen menos valor que un cero a la izquierda. Se dice que esto es debido a la cultura de cada pueblo, yo diría la incultura. En estos pueblos, nada hay más lejos que la igualdad de la mujer.

Cuando estas mujeres sepan que existe la palabra igualdad y su significado, realmente, algo en el mundo habrá cambiado.

Manuel Paredes Expósito.

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